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lunes, 19 de mayo de 2014

RELACIONES AFECTIVAS DEPENDIENTES DE PAREJA, EN LA MUJER

RELACIONES AFECTIVAS DEPENDIENTES DE PAREJA, EN LA MUJER

Este documento pretende resumir algunos factores que pueden llevar a confundir el amor por dependencia y concienciar de los errores que pueden darse en una relación, desde la perspectiva de la mujer y enmascararlos bajo el concepto de “amor romántico”.

Si sientes que tu relación está enmarañada en una espiral de malestar y tensión, y no te acaba de satisfacer, observa estos factores, quizás te ayude a entender que te sucede y porqué.

  1. Probablemente hayas padecido en tu infancia un hogar que no satisfizo tus necesidades emocionales.
  2. Si recibiste en tu infancia poco afecto, puedes estar condicionada a tratar de compensar indirectamente esa necesidad insatisfecha, proporcionando afecto, especialmente a hombres que se presentan, de alguna manera como necesitados
  3. A causa de no conseguir que tus progenitores fueran esos personas atentas y cariñosas que ansiabas, puedes tender a activarte profundamente ante hombres inaccesibles a quienes puedes volver a intentar cambiar, por medio de tu amor.
  4. Puede que te aterre la idea de que te abandonen, y haces cualquier cosa para evitar que la relación se disuelva. Puede llegar a aguantar situaciones extremas “en nombre del amor”.
  5. Cualquier detalle agradable de tu pareja por poco que sea (en medio de otros que te hacen sufrir), puede ser suficiente, para sentir que “todo va a cambiar”; “que estoy en buen camino”; “en el fondo es buena persona” y eso te llevará a seguir “enganchada” a esa relación. 
  6. Casi nada es demasiado problemático, o tarde demasiado tiempo, o es demasiado costoso, si "ayuda" al hombre con quien estas involucrada.
  7. Acostumbrada a la falta de amor en las relaciones personales, estás dispuesta a esperar, conservar esperanzas y esforzarte más para complacerlo.Estás acostumbrada a pensar ya desde la infancia, que si no tienes ese afecto que tanto deseas, es culpa tuya, por eso estás dispuesta a aceptar altas dosis de responsabilidad, la culpa y los reproches en la relación de pareja.
  8. Tu amor propio es críticamente bajo, y en el fondo, y demasiadas veces sientes que no puedes merecer la felicidad. En cambio, crees que debes ganarte el derecho de disfrutar la vida.
  9. Necesitas con desesperación controlar a tus hombres y sus relaciones, debido a la poca seguridad que experimentaste en la niñez. Disimulas tus esfuerzos por controlar a la gente y las situaciones bajo la apariencia de “ser útil”.
  10. En la relación, te predispones a estar mucho más tiempo en contacto con tu sueño de cómo podría ser la relación y la vida, que con la realidad de la propia situación.
  11. Puedes llegar a ser “adicta” al dolor emocional. Puede ser probable que puedas ser vulnerable emocionalmente, y a menudo, químicamente, para volverte adicta a las drogas, al alcohol y/o a ciertas comidas, en particular los dulces.
  12. Al verte atraída hacia personas que tienen problemas por resolver, o involucrada en situaciones que son caóticas, inciertas y emocionalmente dolorosas, evitas concentrarte en tu responsabilidad para contigo misma.
  13. Es probable que tengas tendencia a episodios depresivos, los cuales tratas de prevenir por medio de la excitación que te proporciona una relación inestable. 
  14. No te atraen los hombres que son amables, estables, confiables y que se interesan por ti, ya que esos hombres “agradables” pueden parecerte aburridos. Relacionas afecto a tensión e inquietud, y calma a falta de pasión y por tanto de “amor”.
Si te planteas cambiar tu vida de rumbo, puedes buscar un profesional que te ayude. Nosotros podemos acompañarte en ese proceso si decides intentarlo.

www.barnapsico.com





lunes, 4 de noviembre de 2013

BREVE HISTORIA SOBRE COMO ENFOCAR UNA RELACIÓN DE PAREJA


Cuenta una vieja leyenda de los indios Sioux que una vez llegaron hasta la tienda del viejo brujo de la tribu, tomados de la mano, Toro Bravo, el más valiente y honorable de los jóvenes guerreros, y Nube Alta la hija del cacique y una de las más hermosas mujeres de la tribu.

- Nos amamos – empezó el joven.
- Y nos vamos a casar – dijo ella.
- Y nos queremos tanto que tenemos miedo. Queremos un hechizo, un conjuro, un talismán. Algo que nos garantice que podremos estar siempre juntos. Que nos asegure que estaremos uno al lado del otro hasta encontrar a Manitú el día de la muerte.
- Por favor – repitieron – ¿hay algo que podamos hacer?
El viejo los miró y se emocionó de verlos tan jóvenes, tan enamorados, tan anhelantes esperando su palabra.
- Hay algo…- dijo el viejo después de una larga pausa -. Pero no sé…es una tarea muy difícil y sacrificada.
- No importa – dijeron los dos-. Lo que sea – ratificó Toro Bravo.
- Bien -dijo el brujo-. Nube Alta, ¿ves el monte al norte de nuestra aldea? Deberás escalarlo sola y sin más armas que una red y tus manos, y deberás cazar el halcón más hermoso y vigoroso del monte. Si lo atrapas, deberás traerlo aquí con vida el tercer día después de la luna llena. ¿Comprendiste?
La joven asintió en silencio.
- Y tú, Toro Bravo – siguió el brujo – deberás escalar la Montaña del Trueno; cuando llegues a la cima, encontrarás la más brava de todas las águilas y, solamente con tus manos y una red, deberás atraparla sin heridas y traerla ante mi, viva, el mismo día en que vendrá Nube Alta…¡salgan ahora!.
Los jóvenes se miraron con ternura y después de una fugaz sonrisa salieron a cumplir la misión encomendada, ella hacia el norte, él hacia el sur….

El día establecido, frente a la tienda del brujo, los dos jóvenes esperaban con sendas bolsas de tela que contenían las aves solicitadas.


El viejo les pidió que con mucho cuidado las sacaran de las bolsas. Los jóvenes lo hicieron y expusieron ante la aprobación del viejo las aves cazadas. Eran verdaderamente hermosos ejemplares, sin duda lo mejor de su estirpe.

- ¿Volaban alto?- preguntó el brujo.
- Sí, sin duda. Como lo pediste… ¿y ahora? – preguntó el joven- ¿los mataremos y beberemos el honor de su sangre?
- No – dijo el viejo-.
- Los cocinaremos y comeremos el valor en su carne – propuso la joven-.
- No – repitió el viejo-. Harán lo que les digo: Tomen las aves y átenlas entre sí por las patas con estas tiras de cuero… Cuando las hayan anudado, suéltenlas y que vuelen libres.
El guerrero y la joven hicieron lo que se les pedía y soltaron los pájaros. El águila y el halcón intentaron levantar vuelo pero solo consiguieron revolcarse en el piso. Unos minutos después, irritadas por la incapacidad, las aves arremetieron a picotazos entre si hasta lastimarse.
Este es el conjuro…
-Jamás olviden lo que han visto. Son ustedes como un águila y un halcón; si se atan el uno al otro, aunque lo hagan por amor, no sólo vivirán arrastrándose, sino que además, tarde o temprano, empezarán a lastimarse uno al otro.

Enseñanza de este cuento: Si quieren que el amor entre ustedes perdure, vuelen juntos pero jamás atados 
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