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lunes, 7 de octubre de 2013

Madres que matan a sus hijos

La sociedad siempre se sorprende por los casos criminales como el de Andrea Yates, una madre de cinco niños que metódicamente ahogó a todos sus hijos en una bañera y luego llamó con calma a la policía. Pero de hecho las madres que  matan a sus hijos son más comunes de lo que pensamos .

De acuerdo con la American Anthropological Association , más de 200 mujeres matan a sus hijos en los Estados Unidos cada año . De tres a cinco niños al día son asesinados por sus padres. El homicidio es una de las principales causas de muerte de niños menores de cuatro años , sin embargo  "continúa la visión poco realista de que este es un comportamiento raro", dice Jill Korbin , experto en abuso de menores , que ha estudiado las madres que mataron a sus hijos.

Hay que desprenderse de la idea de la maternidad como algo universal de lo más natural y verlo como una respuesta social ", dice la antropóloga médica Nancy Scheper -Hughes. Diversas presas informaron de que nadie las creyó cuando dijeron que querían matar a sus hijos. " Hay una negación colectiva aun cuando las madres vienen directamente a decir : "Yo realmente no debería haber sido dejada a solas con mis hijos. "

Una mirada a los roles de las mujeres que se encuentran actualmente en el corredor de la muerte muestra que las mujeres que matan a sus hijos no son realmente tan raras como nos gustaría creer. De las 49 mujeres en el corredor de la muerte, 11 mataron niños :

Patricia Blackmon tenía 29 años cuando mató a su hija adoptada de 2 años de edad en mayo de 1999.

Kenisha Berry a los 20 años cubrió a su hijo de cuatro años con cinta adhesiva de manera que le provocó la muerte .

Debra Jean Milke tenía 25 años cuando mató a su hijo de 4 años de edad en Arizona en 1989.

Dora Luz Durenrostro mató a sus dos hijas, de 4 y 9 años , y su hijo , de 8 años , cuando tenía 34 años en San Jacinto , California en 1994.

Caro Socorro tenía 42 años cuando mató a sus tres hijos, de 5 , 8 y 11 , en el valle de Santa Rosa , California en 1999.

Susan Eubanks asesinó  a sus cuatro hijos, de 4 , 6 , 7 y 14 , en San Marcos, California, en 1996, cuando ella tenía 33 años .

Caroline Young tenía 49 años cuando ella mató a su nieto de 4 años de edad, y a su nieta de 6.

Robin Lee Row tenía 35 años cuando mató a su marido, a su hijo de 10 años y su hija de 8 años de edad, en Boise , Idaho , en 1992.

Michelle Sue Tharp tenía 29 años cuando ella mató su hija de 7 años de edad.

Frances Elaine Newton tenía 21 años cuando asesinó a su marido y a sus hijos de 7 y 2 años en Houston , Texas. Frances Elaine Newton fue ejecutada el 14 de septiembre de 2005.

Darlie Lynn Routier tenía 26 años cuando fue condenado por matar a su hijo de 5 años de edad.


Corbin dice que por lo general hay pistas que son obvias para los que rodean a los padres que matan a sus hijos : " Antes de un homicidio , es obvio que quienes les rodean  saben que estos hombres y mujeres tienen dificultades para ser padres. El público tiene que ser educado para reconocer cómo intervenir y cómo apoyar la prevención del abuso infantil".


Por Charles Montaldo

jueves, 19 de septiembre de 2013

PE&FU, Memorias de un corazón (Alzheimer)

Este cortometraje ha ganado el segundo premio Solé Turà. Narra tanto los estragos del Alzheimer como la abnegación de sus cuidadores. Un documento imprescindible.


lunes, 16 de septiembre de 2013

Cuestionarios en linea de Barnapsico (ansiedad, depresión y autoestima)



Durante las próximas semanas iremos publicando diversos tests online para que podáis realizar un auto-análisis de aquellos problemas que os angustian. De momento hemos publicado uno destinado a medir el nivel de ansiedad, otro para la depresión y finalmente uno para la autoestima. Los tests son anónimos - no se pide ningún tipo de dato y ni siquiera se almacena una cookie en vuestro ordenador - y el resultado se visualiza en pantalla de inmediato.
Recordad que se trata de un control meramente orientativo y que siempre recomendamos el análisis de cualquier trastorno que notéis por parte de un profesional.


Podéis encontrar los test en la página http://www.barnapsico.com/tests.php


jueves, 12 de septiembre de 2013

El Alzheimer y los anti inflamatorios

Es conocido desde hace cierto tiempo que la gente que es  usuaria a largo plazo de los fármacos no esteroides anti-inflamatorios  como la aspirina , el ibuprofeno  el naproxeno (los llamados comunmente AINE)  y otros tienen un menor riesgo de desarrollar la enfermedad de Alzheimer . La neurocientífica Katrin Andreasson publicó un estudio en  Annals of Neurology sugiriendo la razón de este fenómeno.

Una cosa que todos los AINE hacen es inhibir una enzima que cataliza la producción de unas sustancias llamadas prostaglandinas. Hay un montón de diferentes variedades de prostaglandinas , pero un tipo en particular ( PGE2 ) actúa de varias maneras distintas, dependiendo de cuál de los cuatro receptores de la superficie celular diferentes se activa para vincularse a ellas . El estudio de Andreasson mostró que el bloqueo de la interacción entre PGE2 y un receptor en particular ( conocido como EP3 ) redujo diversos marcadores bioquímicos de la inflamación cuando los ratones fueron tratados con dosis de inductores de la inflamación de un péptido que se cree que juega un papel clave en la aparición de la enfermedad de Alzheimer .

Además, los ratones manipulados genéticamente que carecían del receptor EP2 eran menos vulnerables a la actividad inflamatoria en respuesta a la dosis de este péptido . Es importante destacar que los niveles del péptido en sí , por lo general  en niveles altos en las personas con la enfermedad de Alzheimer , era mucho menor en los animales cuya unión PGE2/EP3 se veía afectada por diversos métodos .

La conclusión : La conexión PGE2/EP3 puede ser un importante componente de la maquinaria inflamatoria que produce la enfermedad de Alzheimer .

Para complicar las cosas , como Andreasson ha demostrado anteriormente , la PGE2 también hace cosas buenas cuando se une a un receptor diferente , EP4 , que se encuentra en las células nerviosas y las células endoteliales que recubren los vasos sanguíneos . Mejorar o estimular esta unión puede mejorar la recuperación de un accidente cerebrovascular , por lo que no sería adecuado interferir de forma general sobre la misma. Además, a pesar de todo el bien que hacen, los AINE suelen causar problemas estomacales ( o peores ) en personas susceptibles. Y ciertos medicamentos , tales como Vioxx , que preferentemente inhiben PGE2 , dejando la producción de algunas otras prostaglandinas relativamente ilesas , han demostrado causar problemas cardiovasculares a veces graves . Vioxx quedó retirado del mercado una vez que salió a la luz en 2004.

El estudio de Andreasson señala el camino hacia , quizás , la cosecha de efectos beneficiosos AINE evitando al mismo tiempo algunos de los inconvenientes , por ejemplo , la búsqueda de compuestos que bloquean específicamente sólo la interacción PGE2/EP3 al tiempo que permite la producción de prostaglandina normal y la interacción con otros numerosos receptores para proceder irreprochable .

Para dar una visión más simple, aquí os proponemos un vídeo que si se ignora el contenido sensacionalista del mismo que viene a decir que existe una especie de complot de las farmacéuticas para evitar una solución del problema "tan sencilla", explica de forma amena la conexión entre Alzheimer e inflamación. Juzgad vosotros mismos.


Texto traducido del inglés del artículo original "Untangling the inflammation/Alzheimer’s connection"  de Bruce Goldman, 2012, aparecido en el blog SCOPE de la Universidad de Standford

lunes, 2 de septiembre de 2013

EDUCACION Y VIOLENCIA HACIA LOS HIJOS

Padres violentos estragos para toda la vida

Nuestra vida social inicia desde la más temprana edad, en compañía de hermanos y padres. Pero son los padres quienes definirán nuestro futuro y a nosotros mismos. Por este motivo, cuando los padres son violentos definen patrones y conductas que nos afectarán de por vida. ¿Eres un padre violento? ¿Sabes cómo identificar a uno? Definiendo la violencia

Comúnmente asociamos el término “violencia” con los golpes, sin embargo este serio problema también se puede dar con la violencia psicológica. Esta se manifiesta a través de palabras hirientes, actitudes que buscan menospreciar a los demás e incluso, la indiferencia. Todas estas actitudes están encaminadas a herir a los hijos, de manera consciente o inconsciente.

¿Por qué los padres son violentos con sus hijos?
Las razones de este comportamiento son diversas y en cada caso son muy particulares, pero las más comunes son:

- Demasiado estrés o cansancio. Las obligaciones que se tienen actualmente son demasiada y pueden hacer que los padres pierdan el control al llegar a casa después de un largo día de trabajo. Esta situación se puede presentar tanto en hombres como en mujeres.

- Educación recibida. Desafortunadamente los patrones de violencia tienden a repetirse y cuando un padre fue víctima de la misma durante su infancia, suele educar a sus hijos de la misma forma.

- Búsqueda de desahogo por la violencia recibida. Esto se da cuando uno de los padres ejerce violencia sobre el otro y la víctima se convierte en victimario con los hijos para intentar obtener control nuevamente. Por desgracia, en esta situación nadie tiene el más mínimo control y todos los miembros de la familia resultan afectados.

¿Cómo se ven afectados los hijos de padres violentos?
Es inevitable que los niños que sufren de violencia por parte de sus padres se vean afectados en sus habilidades sociales, pero cada uno desarrollará una personalidad diferente:

- El niño retraído. Es aquel que busca protegerse a través del aislamiento. Estos niños suelen tener una personalidad tímida y pocas habilidades sociales. Suelen ser muy inseguros y de adultos esta situación puede no cambiar demasiado, incluso puede permitir que otras personas le agredan.

- El niño victimario. Contrario al niño retraído, esta personalidad busca sacar su ira agrediendo a los demás de la misma forma en que fue agredido, o lo es. De adulto puede convertirse en una persona violenta que dañe a quienes le rodeen, repitiendo el patrón.

- El niño protector. Esta característica es común en los hijos mayores, quienes suelen sentir la obligación de proteger a su padre o madre y hermanos víctimas. Al crecer, se pueden convertir en adultos que busquen situaciones conflictivas con la intención de seguir protegiendo.

Los hijos de hoy son los padres del mañana

La violencia intrafamiliar es una situación terrible para quienes la viven, pero en el caso de los hijos es mucho más serio porque los marcará para siempre y puede ocasionar que sean infelices el resto de su vida.

Fuente: Okairy_z
http://lamenteesmaravillosa.com/padres-violentos-estragos-para-toda-la-vida#sthash.2WlsSo0M.dpuf



domingo, 30 de junio de 2013

CELOS INFANTILES PAUTAS QUE PUEDEN AYUDAR A RESOLVERLOS/MINIMIZARLOS



Los celos son un estadio relativamente normal que hay que superar y no tienen importancia sin son circunstanciales y pasajeros, pero hemos de prestarles atención cuando alteren la convivencia y el desarrollo normal del niño o sean persistentes y no remitan pasados los cinco años de edad. Si se perpetúan pueden conducir a un desajuste en las relaciones interpersonales. Frente a este problema existen distintas líneas de intervención:



1) Prevención: Es el medio más sencillo, natural y eficaz de evitar la reacción celosa.
2) Fortalecer la autoconfianza del niño, así como el sentimiento de seguridad personal evitando hábitos de comparar afectos, pertenencias, capacidades.
3) Educación de la afectividad basada en la cooperación, la confianza en los demás, el altruismo y en una visión positiva de las relaciones humanas y ofreciendo modelos familiares consecuentes.
4) Modificación de conducta: reforzando conductas positivas e incompatibles con la reacción de celos e ignorando las inadecuadas.
5) Reatribución cognitiva: Ayudar a discriminar y comprender las verdaderas causas de los problemas y de los éxitos, de los afectos y las reprimendas. Esto se consigue con técnicas específicas pero también a través del diálogo razonado y de la coherencia de nuestras actuaciones.

¿Qué conductas acompañan a los celos?
  • Mi hijo me desobedece. El niño celoso, se muestra desobediente para fastidiar a los padres y obtener su atención.
  • Mi hijo reclama mi atención. Es común que el niño celoso interrumpa y se muestre alborotado cuando está atendiendo al niño pequeño. Las formas más habituales de reclamar atención son: revolotear alrededor de la madre, interrumpir constantemente la actividad de los padres o hacer alguna trastada.
  • Mi hijo se muestra más retraído. El niño se muestra inseguro y temeroso, motivo por el cual se refugia en su mundo, donde se encuentra cómodo, reguardado y seguro.
  • Mi hijo siempre llora. El incremento del llanto y de las rabietas es una forma de presionar a los padres y reclamar su atención.
  • Mi hijo come y duerme mal.
  • Mi hijo molesta a su hermano.
  • Mi hijo pega a su hermano. Normalmente, lo hacen para llamar la atención de sus padres.
  • Mi hijo parece un bebé. Este comportamiento responde a una imitación que hace el hermano mayor del pequeño, pensando que de esta forma logrará la atención y el cariño de sus padres.
Los padres no deben sentirse necesariamente culpables del comportamiento celoso de sus hijos. Deben preocuparse más de prevenir o encauzar estos comportamientos. Ante un niño celoso, los padres no pueden adoptar una actitud demasiado permisiva ni excesivamente represora. No corregir la conducta celosa, supone que enseñan al hijo que ciertos sentimientos de envidia y de odio pueden estar justificados o que compararse con los demás es lo normal. Pero una atención desmedida, puede contribuir a prolongar una conducta sin importancia.
Los padres deben tratar de implantar en los hijos actitudes más cooperativas y menos competitivas. La formación de actitudes cooperativas en los hijos pasa por educarles en la solidaridad y el altruismo. Desde pequeños deben aprender a ser generosos, a compartir aquello que tienen. Esto hacemos cuando les enseñamos a prestar sus cosas, a colaborar, a responsabilizarse y cumplir con el encargo que se le ha hecho y del que probablemente depende el bienestar de los que le rodean. Otras actividades que no deben faltar consisten en solicitar y conseguir algún pequeño favor para el hermano más pequeño; ayudarle en las pequeñas dificultades que pueda tener; enseñarle a solucionar los problemas que se le presentan de manera que sea él mismo, a través de la ayuda que recibe, el que los resuelve, etc.
También debe aprender a escuchar, conocer los proyectos y juegos de los otros y colaborar con ellos, tolerar otras peculiaridades y aficiones aunque sean muy innovadoras o discrepantes de las que para él son usuales, es decir, desarrollar el gusto por todo lo que sea instructivo y ayude a la convivencia y al respeto por un sano pluralismo.
Todas las anteriores son actitudes cooperativas en las que es necesario educar a los hijos, no importa la edad que tengan con tal de que el contenido de las actividades que aprenden se ajuste a su edad.
Algunas pautas útiles:
  • Jugando a recordar anécdotas familiares. Los niños celosos suelen pensar que no son apreciados por sus padres. Para cambiar estas convicciones los padres deben gastar mucho tiempo, haciendo excursiones con ellos, estando a su lado tratando de escucharles o participar con ellos en los hobbies que tengan. En otras ocasiones bastará con que los padres recuerden a sus hijos celosos lo bien que se sentían de pequeños cuando ellos les sonreían, jugaban o les ayudaban a resolver sus pequeños conflictos y dificultades.
  • La educación en la afectividad. Para educar en la afectividad no basta con manifestar el afecto de la misma forma que para la educación de los hijos en la música, en el deporte, etc., no basta con que los padres manifiesten sus habilidades musicales, deportivas, etc. Si el afecto se entiende como un bien escaso y limitado, por el que es preciso competir para alcanzar la parte deseada, no es extraño que el niño desarrolle una especial capacidad hacia la contabilidad afectiva, vigilando las dosis que reciben cada uno de sus hermanos. La educación afectiva del niño celoso debe ser abierta, de manera que se le pueda mostrar una pluralidad de valores. De esta forma, comprenderá que si él se siente superior en esto o aquello en relación con su hermano, este en cambio es muy superior a él en otras cualidades diferentes. De otro lado, la pluralidad de valores amplía el horizonte educativo y motivacional del niño.
  • No hacer comparaciones
  • Prestar atención al mayor y hacer que lo hagan los demás. Dedicad al día un tiempo exclusivo para el niño, de 10 – 15 minutos. El niño puede esperar este tiempo y confiar en él.
  • Reforzar los comportamientos que implican cooperación, afecto, cuidado, etc. El refuerzo debe ser inmediato y adecuado al comportamiento que se está reforzando.
  • No “pasarle” todo al pequeño. Muchas veces el pequeño se aprovecha. Puede molestar al mayor destruyendo sus realizaciones y este reaccionar con violencia. No reprender muy fuertemente al mayor, no consolar mimosamente al pequeño, reñir al pequeño suavemente para que sea más cuidadoso y ayudar al mayor a rehacer su construcción.
  • No hacer caso a las conductas celotípicas. Primero, se aplica la extinción a este tipo de conductas para, posteriormente, reforzar los comportamientos incompatibles.
  • Juego. Involucrar a los hijos en actividades lúdicas que supongan interacción en el sentido de cooperación, respeto y tolerancia. Deberá supervisarlos un adulto para resolver las fricciones que puedan surgir. La finalidad es enseñar a los niños a ejercitar habilidades y resolver conflictos que suelen surgir en la relación fraterna.
  • Enfatizar las ventajas de ser mayor. Mostrar la variedad de experiencias que ofrece la edad en relación al pequeño.
Referencias:
Excmo. Ayuntamiento de Priego de Córdoba (s.f.). Orientaciones sobre los celos infantiles. Obtenido el 8 de abril de 2010, de http://www.aytopriegodecordoba.es/Escuela_Padres/PE_Ninos_celos_infantiles.pdf?raiz=Priego-Educa
Ortigosa, J.M. (2002). Mi hijo tiene celos. Madrid: Pirámide.

Fuente del artículo PsicoValencia

¿EN QUE CONSISTE EL SÍNDROME DE ASPERGER?






El síndrome de asperger es un trastorno con causa desconocida que afecta de 3 a 7 niños de cada 1000, siendo más frecuente en el sexo masculino. La importancia de dar a conocer este trastorno se encuentra en que el pronóstico es mejor si la intervención es temprana y adecuada.





El síndrome de Asperger es un trastorno generalizado del desarrollo que se caracteriza por:

1. Limitación significativa de la actividad social
  • Se relaciona mejor con adultos que con sus iguales.
  • Les cuesta entender las reglas de los juegos y casi siempre quieren ganar.
  • Falta de empatía.
  • Tienen más rabietas de lo habitual y presentan reacciones emocionales exageradas.
  • El colegio suele ser una fuente de conflictos con sus compañeros y puede ser objeto de burla y/o abuso.
  • Es inocente socialmente, no sabe cómo actuar ante las situaciones.
2. Dificultades en la comunicación
  • No suele mantener el contacto ocular.
  • Interpreta las frases literalmente, por lo que tiene problemas para entender chistes, bromas…
  • Puede hablar en un toco alto, peculiar y monocorde. En ocasiones, utilizan un lenguaje pedante e hiperformal.
  • Les cuesta mantener una conversación larga. Tienen tendencia a realizar monólogos sobre sus temas de interés y presenta dificultades para respetar el turno conversacional.
3. Dificultades motoras
  • Tienen problemas de coordinación motora. Esto hace que no les gusten determinadas actividades deportivas, como, por ejemplo, jugar a la pelota, hacer gimnasia, etc.
  • Presentar problemas para vestirse, abrocharse los botones, etc.
4. Presencia de temas de interés absorbentes y limitados.
  • Tiene una serie de intereses restringido. Dedica tiempo a buscar información sobre ese tema y pregunta obsesivamente por el mismo.
  • Presenta tendencia a mantener rutinas, por ello, le gusta que su entorno sea predecible.
  • Repite compulsivamente ciertas acciones o pensamientos.
  • Tiene un pensamiento rígido siendo difícil hacerles cambiar de opinión.
En el síndrome de Asperger, no hay una alteración en el desarrollo del lenguaje, tal y como ocurre en el autismo, y tampoco aparece retraso en el desarrollo cognitivo, en la mayoría de los casos, tiene una inteligencia normal e incluso, un porcentaje de ellos, superior a la media. Estas dificultades en implican un deterioro en la vida social de los afectados por este síndrome, que se manifiesta en distintos contextos como son, por ejemplo, en la escuela o en la propia familiar.
Los alumnos con SA (síndrome de Asperger) tienen un estilo de aprendizaje diferente, puesto que presenten un pensamiento más visual. Por ello, les resulta más fácil memorizar imágenes que palabras. Por otro lado, también presentan déficits en la planificación y la toma de decisiones, dificultades a la hora de comprender información abstracta, y problemas de atención. Otra cuestión a tener en cuenta es que para los alumnos con SA el colegio es un ambiente estresante, porque tienen que atender, comportarse adecuadamente, etc. Las dificultades en la interacción social hacen que sean blanco fácil de burlas y que les cueste tener amigos. Algunas estrategias que podemos usar en el aula:
  • Pactar momentos de aislamiento y proporcionar técnicas de relajación.
  • Educar a los compañeros sobre cómo responder a su inhabilidad social y utilizar a un compinche para ayudarle en el patio.
  • Usar ayudas visuales (horarios, agendas, mapas conceptuales, lista de actividades).
  • Enseñar conductas sociales (historias sociales…).
  • Separar las tareas en pasos más pequeños.
  • Enseñar técnicas de estudio basadas en la memoria visual.
En el ámbito familiar, antes del diagnóstico pueden aparecer sentimientos de confusión, ansiedad,…etc. Tras el diagnóstico la familia puede tener distintas reacciones (shock, negación, tristeza, rabia…). Con el tiempo suele llegar a aceptarse la situación y es en ese momento, cuando estamos en el camino para poner soluciones. Una tarea muy importante que debe abordar la familia es la de enseñar al niño con SA ciertas habilidades sociales y emocionales que otros niños aprenden intuitivamente. Para ello, será necesario explicarle las normas sociales y lo que se espera de él de forma explícita, cómo su conducta afecta a los demás y enseñarles a ponerle palabras a las emociones. Se pueden realizar algunas actividades como poner caras en el espejo, hacer un diccionario de emociones, colección de frases hechas, etc. Otro problema que aparece es la dificultad para adaptarse a los cambios. Para ello, la familia deberá anticiparse a los cambios y explicar lo que va a suceder, se puede utilizar un tablón de anuncios, horarios, calendario…
Para cuidar de una persona con SA son fundamentales 4 cosas:
  • Previsibilidad.
  • Estabilidad.
  • Respeto.
  • Paciencia.
Referencia bibliográfica:
Wing, L. (1982). Autismo infantil. Aspectos médicos y educativos. Madrid: Santillana.

Fuente: Psicovalencia